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Página 142 del número 154, de marzo de 2009

pag140-142 142 143 19/2/09 09:30 Página 2 opinión do esta tecnología de forma gradual, fijando un 10% de las ventas En esta ocasión, la situación ha estallado debido a que los mertotales para 2003. Forzados por esta ley, los fabricantes se pusiecados financieros han cerrado el grifo que alimentaba la burbuja, ron las pilas, y a los coches en el mercado, demostrando que la tecpues el nivel de endeudamiento era excesivo y la transmisión del nología existía y era eficiente, con coches que presentaban inicialriesgo opaca. mente autonomías cercanas a los 200 kilómetros, que se podían Y al igual que antaño, se han sacado del cajón los ahora viejos recargar en casa y con velocidades máximas de unos 150 Km/h. El manuales de economía keynesiana, tratando de que el Estado programa fracasó a finales de 2003 debido a que los actores pringenere una demanda suficiente que sea capaz de mantener los cipales no apoyaban su argumento: la Administración Bush, tan beneficios de las empresas y, por tanto, el trabajo en la sociedad. hostil con los lobbies del petróleo, apostó por el desarrollo de la tecEs por ello que los gobiernos de todo el mundo, independientemente de su ideología, se han puesto el traje de labor y comienzan nología del hidrógeno, introduciendo incertidumbre sobre el camino animar la economía a través del gasto y la inversión, herramientas a seguir; los grupos petroleros se hicieron con las patentes de las bien conocidas, tanto por sus bondades, capacidad de generar baterías más eficientes, eliminándolas del mercado, la propia indusempleo, como perversidades, inflación (mal necesario), trade off, y tria boicoteó la demanda negándose a vender estos coches y únicamente cediéndoles en régimen de alquiler. lo que provoca más a sus detractores, una previ?El dinero público deberá Evidentemente, en esos momentos a la indussible subida de impuestos en el futuro cercano. El dinero público deberá destinarse con priodestinarse con prioridad tria automovilística no le interesaba reestructurar todas sus plantas, procesos, personal y ridad a inversiones productivas, que no lastren a inversiones estrategias de márquetin, entrando en una guede gasto corriente el futuro, y a aminorar el sufriproductivas, que no rra competitiva que podría cambiar las reglas miento de las capas de población más débiles, lastren de gasto del juego en un sector tan poco competitivo. Era con la ventaja que esto tiene. Al no tener capacicorriente el futuro, y a un riesgo y coste demasiados altos, más cuandad de ahorro las mismas, todo el gasto que se do no existía un criterio común a la hora de eleles destine supone un alto efecto multiplicador aminorar el sufrimiento gir la tecnología apropiada, híbridos, hidrógeno, en la economía. Por otro lado, se hace necesario de las capas de aire comprimido, eléctricos. Era mejor no preciun control férreo de la sociedad a sus gobiernos, población más débiles? pitar los acontecimientos. los cuales deben actuar en logro de sus objetiActualmente, parece que ni los gobiernos, vos, con criterios de economicidad, sin que se ni la industria, ni los propios consumidores más concienciados tiecreen diferencias en la gestión de los recursos públicos y privados, nen motivos para frenar el triunfo de la tecnología, como hicieron en entre los cuales están los propios trabajadores. Del éxito y rapidez la década anterior, aunque sí es necesario que exista una apuesta de las medidas que se tomen dependerá que surjan o no tentaciodecidida que elimine la incertidumbre sobre cuál es la fuerza motriz nes extremistas, en todo caso soluciones de mayor riesgo, conflicque impulsará los vehículos del futuro. tividad y dramatismo. Oportunidad de cambio La escasez, un negocio lucrativo Roosevelt engrasó y aceleró la economía con una herramienta de la que nosotros afortunadamente carecemos, la Segunda Guerra Mundial. Nosotros disponemos de una lucha que puede dinamizar la economía y generar la ilusión de la sociedad: la conquista de los valores que expuse en un inicio, y para ello se debe luchar por satisfacer las necesidades de toda la humanidad, enarbolando los objetivos del milenio. Por ello, actualmente estamos ante una oportunidad de cambio y las apuestas realizadas por los distintos gobiernos desarrollados en pos de alternativas energéticas limpias pueden ayudar a vencer en esta batalla. Pensemos en el coche eléctrico, el mismo tiene una larga historia, pues hace cien años existían más coches eléctricos que de combustión, pero las casualidades, como en la mayoría de las ocasiones, quiso que se encontraran ?inagotables? océanos de petróleo, lo que hizo del coche de combustión la opción más económica, inclinando a la industria por esta tecnología en deterioro del coche eléctrico. El coche eléctrico desapareció de los concesionarios, aunque inundaba las jugueterías, hasta 1996, cuando el Gobierno de California, consciente de sus problemas de contaminación, desarrolló una ley que obligaba a los constructores a poner en el merca- Por otro lado se sitúan las petroleras, insertas en una peligrosa guerra por el dominio de los recursos, con grupos surgidos de los BRIC y con los países productores que elevan cada vez más sus demandas, por lo que tal vez una disminución de la demanda les permita renegociar sus acuerdos y articular políticas de posicionamiento en los nuevos sectores energéticos, sin tanto riesgo ni dependencia. Pero no conviene engañarnos, ya que la escasez es un lucrativo negocio, y evidentemente emplearán toda su fuerza para mantener su poder, ya sea a través de estrategias de precio fácilmente combatibles con impuestos o estrategias menos transparentes y difíciles de combatir, además de peligrosas consecuencias en los patrones de comercio y desarrollo mundial. Espero, por tanto, que el desarrollo de los vehículos eléctricos sea una realidad a corto plazo, y que nos conduzca echando chispas, hacia una nueva economía basada en la eliminación de la escasez, a través del respeto de los valores, la aplicación de las tecnologías y la distribución de la riqueza, aunque de momento lo único claro es quiénes van a ser los protagonistas de la siguiente burbuja especulativa. Artículo elaborado con la colaboración del Colegio de Economistas de Valladolid. Nº 154 Marzo 2009

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