Página 36 del número 120, de mayo de 2006
pg.34-36 19/4/06 36 37 11:11 Página 2 opinión tasa de paro ha pasado del 19,37% al 8,54%, siendo en el colectivo femenino donde más apreciable ha sido esta disminución, al reducirse su tasa de paro en 17,7 puntos. Por otra parte, el paro juvenil ha pasado del 41,10% en 1996 al 19,84% en 2005, es decir, se ha reducido en 21,3 puntos. Los parados de larga duración se han reducido a menos de la cuarta parte (de 108.100 parados a 29.500). Otra muestra más que constata el dinamismo de la economía de Castilla y León es que la tasa de actividad se ha incrementado en casi seis puntos, del 47,37% al 52,75%, y que el número de afiliados a la Seguridad Social registre en el año 2005 la cifra de 906.270 personas, prácticamente 200.000 más que las 707.100 que se encontraban en situación de alta hace exactamente una década. En resumen, más personas deciden trabajar y más ?Ahora hay que avanzar en esta misma dirección y en un camino que debe estar jalonado por la internacionalización y la modernización de nuestras empresas, porque ése es el factor de competitividad de futuro? personas encuentran efectivamente trabajo, especialmente jóvenes y mujeres. A tenor de estas consideraciones, parece razonable indicar que Castilla y León sí ha recibido un impulso suficiente en los últimos tiempos. En consecuencia, ahora hay que avanzar en esta misma dirección y en un camino que debe estar jalonado por la internacionalización y la modernización de nuestras empresas, porque ése es el factor de competitividad de futuro. Las claves serán profundizar en sectores emergentes basados en el conocimiento, la inversión en investigación, desarrollo e innovación. Esta perspectiva se completa con una referencia al otro factor de competitividad de nuestra comunidad autónoma, constituido por sus recursos humanos, en la doble vertiente de su capacitación profesional y de voluntad de actuación en un clima de paz social. La estabilidad institucional y el diálogo social propician la confianza necesaria para las inversiones empresariales y, por tanto, si somos capaces de mantener este clima de confianza existente en la actualidad, el resultado final será un mayor nivel de producción y de empleo y, por tanto, de bienestar para nuestros ciudadanos. Nº 120 Mayo 2006
